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Guías Cuidado personal

Limpiar entre los dientes: hilo, cinta o cepillo

El cepillo limpia tres de las cinco caras de cada diente; las otras dos, las que tocan al de al lado, se quedan sin limpiar toda la vida en la mayoría de bocas. Esta guía cuenta cómo llegar ahí y con qué.

3 min de lectura

01Lo que el cepillo no limpia

Cada diente tiene cinco caras y el cepillo llega a tres. Las dos que tocan al diente de al lado se quedan con placa, y ahí es donde salen la mayoría de las caries de adulto y el sangrado de encías. Es una zona que no se ve y que no duele hasta que es tarde.

Por eso los dentistas insisten tanto: un cepillado perfecto sin limpiar entre los dientes es media limpieza.

02Hilo, cinta o cepillo

El hilo clásico es fino y entra en cualquier hueco; la cinta plana es más ancha, suele ir encerada, se desliza mejor y no se clava en la encía: para dientes juntos es la más cómoda. El cepillo interdental es un cepillito que entra en los huecos más abiertos, entre implantes y con aparatos: donde cabe, limpia más que el hilo.

Lo mejor es lo que uno vaya a usar cada noche. El hilo perfecto que se queda en el cajón no limpia nada.

  • Dientes juntos: cinta plana encerada.
  • Huecos, puentes, implantes, aparatos: cepillo interdental del tamaño que entre sin forzar.
  • Poca maña o poca paciencia: irrigador como apoyo, no como sustituto.

Los dientes que se pierden de mayor se pierden por las caras que nadie limpió.

03Cómo se pasa bien

Por la noche, después del cepillado: es cuando más tiempo va a estar la boca sin comer. Se cortan treinta o cuarenta centímetros, se enrolla en los dedos corazón y se guía con los índices. Entre cada dos dientes: se baja con suavidad, se abraza un diente en forma de C y se sube y baja pegado a él, y después el otro. Sin serrar la encía.

Y detrás de la última muela, arriba y abajo, que es donde nadie llega. Si un tramo se deshilacha, se pasa a uno limpio.

04Si sangra

Las primeras veces sangra casi siempre: la encía está inflamada por lo que llevaba sin limpiarse. No es señal de parar, sino de seguir: en una o dos semanas de limpieza diaria deja de sangrar, porque la inflamación baja.

Si a las tres semanas sigue sangrando, si duele o si la encía se retrae, eso lo mira el dentista: puede haber sarro por debajo que no se quita en casa.

Para llevar

  1. Una vez al día, por la noche, tras el cepillado.
  2. Cinta plana para dientes juntos; cepillo interdental para huecos.
  3. En C, abrazando cada diente, sin serrar la encía.
  4. Detrás de la última muela también.
  5. Si sangra al principio, sigo; si sigue a las tres semanas, dentista.

Preguntas que nos hacen

¿Antes o después del cepillo?

Lo más estudiado dice que un poco mejor antes, porque el flúor de la pasta llega luego a los huecos limpios. Pero lo que importa es hacerlo: si te resulta más natural después, después.

¿El irrigador sustituye al hilo?

No del todo: el chorro arrastra restos y ayuda con aparatos y puentes, pero no despega la placa como la fricción del hilo o del cepillito. Es un buen apoyo, no un sustituto.

¿Los niños también?

Desde que dos dientes se tocan, que suele ser hacia los seis o siete años, con ayuda de un adulto y con los arquitos de plástico, que son más fáciles. Es una costumbre que se aprende mejor de pequeño.

¿Cada cuánto se cambia el cepillo interdental?

Cuando las cerdas se doblan o el alambre se ve, que suele ser cada una o dos semanas de uso diario. Se aclara después de cada uso y se deja secar.

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