01Por qué cuesta dormir
El sueño va con un reloj interno que se pone en hora con la luz de la mañana y que espera oscuridad por la noche. Cuando la luz llega a deshora —el móvil en la cama, la tele hasta tarde—, cuando el horario cambia cada día o cuando el cuerpo sigue activado —café, cena copiosa, entrenar a las diez—, el reloj no encuentra el momento.
Por eso casi nunca es un problema de qué tomar, sino de qué se hace en las tres horas de antes.
02Las cinco costumbres que más cambian
Están medidas y son las mismas para todo el mundo: levantarse a la misma hora todos los días, también el fin de semana; luz de día en la primera hora de la mañana, aunque sea desde la ventana; nada de cafeína después de comer; las pantallas fuera de la cama, o al menos una hora antes; y el dormitorio fresco, oscuro y silencioso.
Con dos semanas de hacerlo, la mayoría nota la diferencia. Y si no, hay algo más que mirar.
- Misma hora de levantarse, siete días.
- Luz de día antes de una hora tras despertar.
- Café solo por la mañana; el té y el chocolate también cuentan.
- Pantallas fuera de la cama.
- Dormitorio a 18 o 19 grados, a oscuras.
El sueño de esta noche se decide a las ocho de la mañana, con la luz.
03La cena, el alcohol y lo que se toma
Cenar pronto y ligero ayuda: una cena pesada a las diez tiene al cuerpo digiriendo cuando debería apagarse. El alcohol duerme y luego despierta: se concilia rápido y a las tres de la mañana el sueño se rompe. Y el agua: la última mucha, dos horas antes, para no levantarse.
De lo que se toma, lo que tiene algo reconocido en Europa es el magnesio, que contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso y de los músculos y a reducir el cansancio. No duerme a nadie; ayuda a que el cuerpo se relaje, que es lo previo.
04Cuándo hay que ir al médico
Cuando llevas más de un mes durmiendo mal tres noches o más por semana; cuando roncas fuerte y te despiertas cansado aunque hayas dormido horas; cuando te duermes de día sin querer; o cuando el sueño va con ansiedad o ánimo bajo que no se levantan. Eso tiene nombre y tratamiento, y no se arregla con costumbres ni con complementos.
Y los somníferos: solo los que recete el médico, el tiempo que diga. No hay complemento que los sustituya.
Para llevar
- Levantarme a la misma hora, también el sábado.
- Luz de día en la primera hora.
- Café solo por la mañana.
- Pantallas fuera de la cama; cena pronto y ligera.
- Más de un mes mal: médico.
Preguntas que nos hacen
¿La melatonina sirve?
Ayuda a adelantar el sueño en cambios de horario y en quien se duerme muy tarde, en dosis pequeñas y unas semanas. Para el insomnio de siempre aporta poco, y no la recomendamos nosotros: lo decide el médico.
¿Y las infusiones?
Una rutina de infusión caliente sin cafeína relaja porque es rutina y es caliente. Lo que hace falta es que sea pequeña y pronto, para no levantarse al baño.
¿La siesta estropea la noche?
Si dura menos de veinte minutos y es antes de las cuatro, no. Una siesta de hora y media a las seis, sí.
¿El ejercicio ayuda?
Mucho, si es de día. Entrenar fuerte después de las nueve activa el cuerpo justo cuando debería apagarse. Andar después de cenar, en cambio, ayuda.
En el estudio de bienestar preguntamos cómo duermes, cuánto café tomas y a qué hora cenas, y el informe lo tiene en cuenta. Cinco minutos, gratuito y sin compromiso.
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En qué nos basamos
- Las alegaciones de salud autorizadas en la Unión Europea (Reglamento 432/2012 y los que lo actualizan) para cada nutriente que se cita: solo se dice lo que está reconocido.
- Las fichas técnicas de los productos que recomendamos, leídas antes de escribir: dosis, ingredientes y lo que declara el fabricante.
- Las ingestas de referencia para la población española y europea que publican AESAN y EFSA.
- Las recomendaciones de higiene del sueño de las sociedades científicas del sueño, sin ningún complemento que prometa dormir.
Sin promesas sobre la salud: ante cualquier duda, tu médico o tu farmacéutico.