GUÍAS · NUTRICIÓN
Cómo leer la etiqueta de un complemento alimenticio
La etiqueta es lo único que el fabricante está obligado a contarte. Saber leerla en dos minutos te ahorra comprar por la foto del envase.
Primero, qué es y qué no es
Un complemento alimenticio complementa la alimentación. No la sustituye, no cura ni trata nada. Si la etiqueta, el anuncio o quien te lo vende prometen lo contrario, desconfía: la ley no permite decirlo, y con razón.
La lista de ingredientes, por orden
Van de más a menos cantidad. Lo que aparece primero es de lo que más hay. Si lo que buscas está al final, detrás de rellenos y aditivos, el envase promete más de lo que lleva.
La dosis y la cantidad diaria
La etiqueta dice cuánto tomar al día, y no hay que pasarse: más no es mejor. Al lado de cada nutriente suele aparecer qué parte de la cantidad de referencia diaria cubre. Ese dato sirve para comparar dos productos con la misma dosis, que es la única comparación que vale.
De dónde viene
Un concentrado de una planta puede salir de un cultivo cuidado o de cualquier sitio. Cuando el fabricante puede decir de qué campo viene y cómo se cultivó, lo dice; cuando no lo dice, suele ser porque no puede.
Las certificaciones que se pueden comprobar valen. Los sellos que se inventa la propia marca, no.
Lo que no hace falta
Colorantes, azúcares añadidos, aromas artificiales. Ninguno aporta nada a lo que compras: solo hacen el producto más vistoso o más dulce. Cuantos menos, mejor.
Avisos, fechas y conservación
Fuera del alcance de los niños, fecha de consumo preferente y dónde guardarlo. Y un aviso que la etiqueta no puede darte: si tomas medicación, estás embarazada o tienes una enfermedad, pregunta a tu médico o farmacéutico antes de empezar.