Una barbería
Clientes que vuelven cada tres semanas y te preguntan qué usar en casa.
Para barberías y peluquerías masculinas
El cliente te pregunta qué champú usar, tú se lo dices, y luego lo compra en el súper. La idea es sencilla: que te lo compre a ti. Tú compras a precio de distribuidor, vendes en el mostrador al precio de venta y la diferencia es tuya. Sin convertirte en tienda y sin comprar producto por adelantado.
Clientes que vuelven cada tres semanas y te preguntan qué usar en casa.
Un mostrador con tres botes de una marca que no rota, o vacío.
Cabello dañado por tintes y calor que pide tratamiento entre visitas.
Sin proveedor de mostrador todavía, y la confianza del cliente ya ganada.
Nos cuentas cuántos sillones tienes, cuánta gente pasa a la semana y qué vendes hoy en el mostrador. Media hora, en tu barbería. Sin compromiso.
Te dejamos la gama del cabello —por lo que le pasa: caída, caspa, graso, castigado— y la usas en el lavacabezas unas semanas. Lo que recomiendes será lo que tú mismo has probado.
Como distribuidor independiente: compras a precio de distribuidor y vendes al precio de venta al público; la diferencia es tu margen. El pedido llega a tu barbería o a casa del cliente. El alta tiene un coste pequeño, y te lo decimos antes de nada.
No vamos a competir con el súper en precio, y no te lo vamos a vender así. El cliente que te compra a ti es el que te pregunta qué usar, el que quiere que el corte le dure y el que se fía de ti antes que de un anuncio. Si en tu sillón no hay clientes así, te lo decimos en la primera reunión y no seguimos.
Los precios no van en una página web: se enseñan por escrito, con tus números, delante de ti. Esto es lo que llevamos.
Esto es para ti si…
No es para ti si…
Lo que suelen preguntarnos
Y muchos seguirán: no vamos a competir con el súper en precio. El cliente que te compra a ti es el que te pregunta qué usar, el que sale del sillón con el pelo como quiere y quiere que le dure, y el que se fía de ti antes que de un anuncio. Ese lo tienes ya sentado.
Tú compras a precio de distribuidor y vendes al precio de venta al público: la diferencia es tu margen. El cliente te lo compra en el mostrador, o lo pide y le llega a casa a tu nombre. Precios y márgenes se enseñan por escrito, referencia por referencia, antes de nada.
En producto, nada: ni pedido mínimo ni stock obligatorio. El alta como distribuidor tiene un coste pequeño, y te decimos la cifra exacta antes de que decidas.
No. Puedes empezar sin nada guardado y que cada pedido salga cuando se pide. Si prefieres tener tres o cuatro referencias a la vista —lo que más rota: champú, acondicionador y el tratamiento para el cabello castigado—, también; es decisión tuya, no una condición.
Sí, y es lo que mejor funciona: lo que usas en el lavacabezas es lo que el cliente pregunta al salir. Quien te da de alta te enseña la gama y te acompaña las primeras semanas para que lo pruebes antes de recomendarlo.
Depende de cuántos clientes pasen por tu sillón y de cuánto lo digas, así que cualquiera que te dé una cifra cerrada te engaña. Lo que sí hacemos es sentarnos con tus números —clientes a la semana, ticket medio— y hacer la cuenta contigo.
No hay cuota mensual, ni pedido mínimo, ni permanencia. Si un mes no mueves nada, no pasa nada, y si un día quieres dejarlo, se deja.
Se puede compaginar. Lo profesional se queda en el sillón si quieres; esto es para lo que el cliente se lleva a casa, que es donde hoy no ganas nada.
He empezado con la pasta de dientes para probar algo mas natural y el spray bucal porque fumo y son geniales! Recomendados 100% Además duran un montón :)
Llevo unos meses con los productos de belleza y nutrición y la diferencia se nota. Mi cabello se ve más fuerte y con mejor aspecto, y la piel ha recuperado luminosidad. Además me sienta bien: por fin puedo probar cosas nuevas sin miedo.
He descubierto hace poco esta línea de productos naturales y cada vez me gustan más. Calidad, confianza y resultados. ¡Muy recomendables!
Cuéntanos qué tienes y te decimos si encaja. Si no encaja, te lo decimos también: no vamos a hacerte perder el tiempo.
Te responde Jonay Fuentes