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Guías Nutrición

Articulaciones: qué las desgasta y qué ayuda de verdad

Crujen al levantarse, avisan al bajar escaleras y a partir de cierta edad son el tema de conversación. Esta guía cuenta qué hay dentro de una articulación, qué la cuida de verdad y qué se puede prometer de lo que se vende para ellas: menos de lo que parece.

4 min de lectura Lo que recomendamos nosotros

  • Cartílago
  • Músculo
  • Movimiento

01Qué hay dentro de una articulación

Donde dos huesos se encuentran hay una capa de cartílago: un tejido liso y elástico que amortigua y deja que el hueso deslice sin rozar. Tiene dos particularidades que lo explican casi todo: no tiene nervios, así que el cartílago en sí no duele; y no tiene riego propio, así que se alimenta del líquido que lo rodea.

Ese líquido, el sinovial, solo circula cuando la articulación se mueve. Y alrededor están los músculos, los tendones y los ligamentos, que sujetan y reparten la carga. Cuando el músculo está fuerte, al cartílago le llega menos golpe; cuando está flojo, se lo come él.

02Por qué crujen, y cuándo hay que mirarlo

Un crujido sin dolor no es desgaste. Casi siempre son burbujas de gas del líquido sinovial o un tendón que salta sobre el hueso al pasar. Es tan común que, por sí solo, no dice nada de nadie.

Lo que sí merece consulta: dolor que dura semanas, rigidez al levantarse que pasa de media hora, hinchazón, calor o enrojecimiento, o una articulación que se bloquea o falla. Eso lo mira un médico, no una guía ni un bote.

  • Me crujen las rodillas pero no me duelen: es lo más común que hay y por sí solo no dice nada.
  • Me cuesta arrancar por la mañana y luego mejora: si esa rigidez pasa de media hora, consúltalo.
  • Llevo semanas con dolor, hinchazón o calor: eso no es de guía, es de médico.
  • Me duele al bajar escaleras o al levantarme de la silla: la fuerza de pierna es lo primero que hay que mirar.

03Lo que más ayuda no se compra

El peso. Al andar, cada kilo de más se multiplica en la carga que aguantan rodilla y cadera. Bajar peso es, con diferencia, lo que más alivia una rodilla cargada, y no hay complemento que se le acerque.

El movimiento. El cartílago come del líquido que se mueve al moverse: estar quieto no lo protege, lo seca. Andar, nadar o bici, casi todos los días.

La fuerza. Un cuádriceps fuerte descarga la rodilla, y es de lo mejor estudiado que hay para el dolor de rodilla por desgaste. Sentarse y levantarse de una silla, diez veces, ya es empezar.

Lo que más descarga una rodilla es un músculo fuerte, y eso no viene en bote.

04Qué se puede decir de los complementos

Aquí toca ser honestos, aunque no venda: en Europa no hay ninguna declaración de salud autorizada para la glucosamina, ni para la condroitina, ni para la boswellia, ni para el colágeno. Se venden mucho, hay quien dice notarlos y hay estudios que van en las dos direcciones, pero nadie puede atribuirles un efecto en una etiqueta.

Lo que sí está reconocido y tiene que ver con la articulación es otra cosa: la vitamina C contribuye a la formación normal de colágeno para el funcionamiento normal de los cartílagos y los huesos; el manganeso, a la formación normal del tejido conjuntivo; y la vitamina D y el calcio, al mantenimiento de los huesos en condiciones normales.

Así que la pregunta delante del estante no es «¿esto me va a quitar el dolor?», que nadie puede responder, sino qué lleva, cuánto lleva y de dónde sale.

05Si decides probarlo

La pauta habitual son tres cápsulas al día, con comida, juntas o repartidas. No es de los que se notan al día siguiente: si va a hacer algo, se ve en dos o tres meses. Y si a los tres meses no ha cambiado nada, lo coherente es dejarlo, no doblar la dosis.

Pregunta antes a tu médico si tomas anticoagulantes, si tienes diabetes o algo de tiroides, y no lo tomes en embarazo ni lactancia. No sustituye a nada de lo que te hayan recetado, y no es lo primero que hay que probar: lo primero es la sección de arriba.

Para llevar

  1. Un crujido sin dolor, por sí solo, no dice nada.
  2. Semanas de dolor, rigidez larga o hinchazón: al médico.
  3. Lo que más ayuda: peso, movimiento y fuerza de pierna.
  4. De glucosamina, boswellia y colágeno no se puede prometer nada.
  5. Si lo pruebo, le doy dos o tres meses y luego decido.

Preguntas que nos hacen

¿La glucosamina regenera el cartílago?

No se puede afirmar eso. En Europa no hay ninguna declaración de salud autorizada para la glucosamina, así que nadie puede prometer que reconstruya nada. Lo que sí es cierto es que es uno de los materiales con los que el cuerpo fabrica cartílago.

¿Y el colágeno que se anuncia tanto?

Igual: tampoco tiene declaración autorizada. Lo que sí está reconocido es que la vitamina C contribuye a la formación normal de colágeno para el funcionamiento normal de los cartílagos. El colágeno que se come se digiere como cualquier otra proteína.

¿Correr estropea las rodillas?

En personas sanas, correr de forma recreativa no se ha asociado a más desgaste; el sedentarismo sí se asocia a peor articulación. Otra cosa es correr con dolor, con mucho peso encima o doblando el kilometraje de golpe.

¿Sirve tomarlo solo cuando duele?

No tiene mucho sentido: no es un analgésico y no actúa en el momento. O se toma con constancia unos meses y se juzga entonces, o no se toma.

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