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Agua del grifo o embotellada: sabor, cal y lo que cuesta

En muchas casas se compra agua en garrafas por costumbre, por el sabor o por la idea de que la del grifo es peor. Esta guía cuenta qué controles pasa el agua de red en España, qué le pasa por el camino hasta tu vaso, cuánto cuesta al año la costumbre de las botellas y por qué lo que recomendamos es tratarla en tu propia cocina.

5 min de lectura Lo que recomendamos nosotros

  • Grifo
  • Garrafas
  • Jarra filtrante

01¿Se puede beber el agua del grifo en España?

Sí. El agua que llega por la red pública es apta para el consumo y está controlada por ley: la compañía que la gestiona la analiza de forma continua, y los datos de cada zona se publican en el sistema de información de aguas de consumo del Ministerio de Sanidad y, muchas veces, en la web de la propia compañía. Si hay un problema, el ayuntamiento avisa y dice qué hacer.

Pero apta es el mínimo que exige la ley, no lo mejor que puede salir por tu grifo. Y la compañía responde hasta la entrada de tu edificio: de ahí al vaso —las tuberías de dentro, el depósito de la comunidad si lo hay y tu propio grifo— es cosa de la comunidad y tuya, y casi nadie lo revisa. Por eso nuestra recomendación es no beberla tal cual sale, sino tratarla en tu propia cocina.

02Cloro y cal: qué se nota y qué no importa

El cloro se añade en pequeñas cantidades para que el agua llegue en buen estado por kilómetros de tubería, y es lo que a veces se nota en el sabor o en el olor. Un sistema con carbón en la cocina lo retiene justo donde se bebe; mientras tanto, una jarra abierta en la nevera unas horas pierde buena parte, y el agua fría sabe menos.

La cal es calcio y magnesio disueltos: lo que se llama agua dura. No es mala para la salud; es mineral, el mismo que llevan muchas aguas embotelladas. Deja costra en la cafetera, el hervidor, los grifos y la mampara y cambia un poco el sabor: es un problema de aparatos y de brillo, no de lo que bebes.

  • Me sabe o me huele a cloro: un sistema con carbón en la cocina; mientras, jarra abierta en la nevera.
  • Me deja cal en la cafetera y el hervidor: agua dura; molesta a los aparatos, no a ti.
  • Me sale el agua turbia o con color algún día: déjala correr y, si sigue, llama a tu compañía de aguas.
  • Me preocupa que mi edificio sea muy antiguo: pregunta en la comunidad de qué son las tuberías.

03¿Cuánto cuesta al año el agua embotellada?

Haz la cuenta con tus números. Si en casa compráis doce botellas de litro y medio a la semana y cada una sale por unos treinta céntimos, son unos tres euros y medio a la semana: cerca de 190 euros al año. Esos mismos dieciocho litros del grifo, a unos dos euros el metro cúbico, que es un precio habitual en España contando el saneamiento, cuestan unos dos euros al año.

Y lo que no sale en el ticket: más de seiscientas botellas al año, entre quince y veinte kilos de plástico, y casi una tonelada de agua subida a casa. Los precios cambian mucho de una ciudad a otra y de una botella a otra; por eso vale más tu cuenta que la de nadie. Y con un sistema en la cocina, el agua tratada sale del grifo: sin cargar ni tirar ni una botella.

Apta es el mínimo que pide la ley; el agua que bebes en casa puede ser mucho mejor.

04Jarras y sistemas de tratamiento: lo que hacen y lo que no

Una jarra filtrante lleva un cartucho con carbón que reduce el cloro y mejora el sabor, y en muchos casos algo de la cal. Funciona con dos condiciones: cambiar el cartucho cuando dice el fabricante, que suele ser cada pocas semanas, y guardarla en la nevera y lavarla, porque el agua filtrada ha perdido el cloro y se estropea antes. Un cartucho pasado no ayuda: estorba.

Un sistema de tratamiento en la cocina, bajo el fregadero o sobre la encimera, hace ese trabajo con más capacidad, sin rellenar nada y sin guardar agua en la nevera; los de ósmosis, además, quitan casi todos los minerales y tiran parte del agua al desagüe. Y lo honrado es decir lo que no hacen: ningún filtro vuelve potable un agua que no lo es si no está diseñado y probado para eso, y es su ficha la que dice qué reduce. Si alguien te promete que un agua filtrada hace algo por tu salud, desconfía.

05Casas antiguas, pozos y otros casos especiales

Tuberías de plomo: en edificios antiguos que no han renovado la instalación todavía puede haberlas. El plomo no se ve ni se nota en el sabor, y es especialmente delicado en el embarazo y en niños pequeños. Si tu edificio es viejo, pregunta en la comunidad o a un fontanero; mientras tanto, deja correr el agua fría un rato por la mañana y usa siempre agua fría para beber y cocinar. La solución de verdad es cambiar la tubería, y un análisis te dice si hace falta.

Pozos y aljibes: el agua que no viene de la red no la controla nadie más que tú. Se analiza en un laboratorio al menos una vez al año, y también tras lluvias fuertes o si cambia el color, el olor o el sabor; con el análisis delante se decide qué tratamiento hace falta, no al revés. Y para el biberón, en cualquier caso, lo que diga tu pediatra.

Para llevar

  1. El agua de red es apta: el mínimo que pide la ley.
  2. Del contador al grifo, las tuberías son cosa de la comunidad y mía.
  3. Hago la cuenta: botellas por semana, por precio, por 52.
  4. No la bebo tal cual: la trato en mi cocina, con el cartucho al día.
  5. Casa antigua o pozo: primero el análisis.

Preguntas que nos hacen

¿Es mejor el agua embotellada que la del grifo?

No necesariamente. Las dos son aptas para beber y las dos están reguladas, y la del grifo se controla de forma continua en la red. La diferencia suele estar en el sabor, el precio y el plástico. Lo que recomendamos no es ninguna de las dos tal cual: la del grifo, tratada en tu cocina.

¿Para qué tratar el agua si ya es potable?

Porque potable es el mínimo que exige la ley, y por el camino el agua coge cloro, cal y lo que haya en las tuberías de tu edificio. Tratarla en tu cocina mejora el sabor y el olor y retiene lo que arrastra. No es un tratamiento de salud ni lo pretende: es el agua que te apetece beber.

¿La cal del agua da piedras en el riñón?

No se ha demostrado que el agua dura cause piedras en personas sanas; el calcio del agua es el mismo que el de los alimentos. Si tienes piedras o una enfermedad del riñón, qué agua beber te lo dice tu médico.

¿Cómo sé qué agua sale por mi grifo?

Tu compañía de aguas o tu ayuntamiento publican los análisis de tu zona, y el Ministerio de Sanidad tiene un sistema de información público donde consultarlos. Ahí vienen la dureza, el cloro y todo lo que se controla.

¿Cada cuánto se cambia el filtro de una jarra?

Cuando diga el fabricante, que suele ser cada cuatro semanas o un número de litros. Apúntalo: un cartucho pasado deja de retener y la jarra coge olor.

¿El agua de ósmosis es buena para beber?

Es apta, pero sale casi sin minerales, y algunos equipos se los devuelven después. Tira parte del agua al desagüe, así que conviene que el equipo sea eficiente y tenga el mantenimiento al día.

¿Puedo usar agua del grifo para el biberón?

En España el agua del grifo es potable salvo aviso, pero para el biberón manda el pediatra, que te dirá si hervirla y hasta cuándo. Si tu edificio tiene tuberías antiguas, díselo.

El estudio de tu hogar pregunta qué agua bebéis, cuántas botellas compráis y qué le pasa a la de tu grifo, y el informe pone al lado lo que cuesta al año. Gratuito y sin compromiso.

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