01¿Qué productos de limpieza no se pueden mezclar?
La regla corta: la lejía, sola. Es la que más reacciones peligrosas da, porque el cloro que lleva se suelta al aire en cuanto se junta con otra cosa. Las mezclas que más se ven en casa son cuatro, y las cuatro se hacen con buena intención: que el baño quede más limpio.
Lejía con amoniaco: el amoniaco va en algunos limpiacristales, multiusos y limpiadores de suelo. Lejía con ácidos: antical, salfumán, vinagre, limón y muchos limpiadores de WC y de juntas. Lejía con alcohol: el de curar o el de algunos limpiacristales. Y una que no lleva lejía: agua oxigenada con vinagre.
02¿Qué gas sale y cómo se nota?
Lejía con amoniaco suelta cloraminas: pican los ojos, dan tos y cierran el pecho. Lejía con un ácido suelta cloro: un olor a piscina muy fuerte de golpe, lagrimeo, tos seca y quemazón en la garganta. Lejía con alcohol forma compuestos clorados, entre ellos cloroformo, que marean e irritan. Y el agua oxigenada con vinagre forma ácido peracético, corrosivo para los ojos, la piel y las vías respiratorias.
Cuánto afecta depende de la cantidad y del sitio: un chorrito en una terraza abierta no es lo mismo que media botella en un baño pequeño con la puerta cerrada, que es justo donde suele pasar. En un cuarto cerrado, cualquiera de las cuatro va en serio.
- Me pican los ojos y la garganta de golpe al echar un segundo producto: para, sal de ahí y ventila desde fuera.
- Me noto el pecho cerrado o me falta el aire después de limpiar el baño: eso es de urgencias, llama al 112.
- Me mareo o me duele la cabeza limpiando con la puerta cerrada: sal, ventila y no vuelvas hasta que se vaya el olor.
- Me he dado cuenta de que he mezclado, pero no noto nada: sal igual, ventila, y si dudas, llama al 91 562 04 20.
03Si ya ha pasado, ¿qué hago?
Lo primero es salir de la habitación y cerrar la puerta al salir; si puedes abrir la ventana sin quedarte dentro, ábrela. No intentes arreglarlo echando agua u otro producto encima, ni te quedes a recoger: el aire limpio va antes que el cubo. Si te ha salpicado en los ojos o en la piel, agua abundante durante quince minutos.
Si hay tos que no para, pitos, el pecho cerrado, falta de aire, mareo o confusión, llama al 112. Si no hay síntomas pero tienes dudas, el Servicio de Información Toxicológica atiende las veinticuatro horas en el 91 562 04 20: ten los envases a mano, que te preguntarán qué llevaban. Y ojo: algunos síntomas llegan horas después; si esa noche notas que te falta el aire, también es de urgencias.
La lejía no se mezcla con nada: ni para que limpie más, ni por si acaso.
04¿Por qué mezclar no limpia más?
Porque los productos se gastan uno contra otro. La lejía con un ácido pierde su cloro en forma de gas: lo que tenía que limpiar el azulejo se va al aire y te lo respiras. La lejía y el amoniaco se consumen entre ellos. Y hasta las mezclas que no son peligrosas hacen poco: el vinagre con bicarbonato hace mucha espuma, que parece que trabaja, y lo que queda es agua con un poco de sal.
Cada producto está pensado para una cosa: el ácido para la cal, el desengrasante para la grasa, el multiusos para lo de cada día. Uno cada vez, en su sitio y aclarando entre uno y otro limpia más que cualquier mezcla.
05Cómo limpiar sin riesgo de mezclas
Un producto cada vez, y si vas a usar otro en la misma superficie, aclara antes con agua. Ventana abierta o extractor mientras limpias, sobre todo en el baño. Guantes, que la piel también se lleva lo suyo. Y los productos en su envase original, cerrados y fuera del alcance de los niños: nunca en una botella de agua.
Lee la etiqueta de lo que ya tienes: si pone hipoclorito, lleva lejía; si pone amoniaco o ácido —clorhídrico, fosfórico, cítrico, sulfámico—, no se junta con ella. Y en el inodoro, si has echado antes un antical o un desatascador, tira de la cadena varias veces antes de echar lejía.
Para llevar
- La lejía, sola: ni amoniaco, ni ácidos, ni alcohol.
- Antical, vinagre y muchos limpiadores de WC son ácidos: nunca con lejía.
- Un producto cada vez, aclarando entre uno y otro.
- Si ya ha pasado: salgo, ventilo desde fuera y llamo si hay síntomas.
- Toxicología, veinticuatro horas: 91 562 04 20. Urgencias: 112.
Preguntas que nos hacen
¿Qué pasa si mezclo lejía y amoniaco?
Se forman cloraminas, un gas que irrita los ojos, la garganta y los pulmones. En poca cantidad y con la ventana abierta da tos y picor; en un cuarto cerrado puede cerrar el pecho. Sal, ventila desde fuera y, si cuesta respirar, llama al 112.
¿Se puede mezclar lejía con vinagre para que limpie más?
No. El vinagre es un ácido y con la lejía suelta cloro. Y ni siquiera limpia más: la lejía pierde lo que tenía al soltarlo al aire.
¿Y la lejía con agua caliente?
La lejía se diluye en agua fría, como dice su etiqueta. Con agua muy caliente se descompone antes y el olor sube; no es una mezcla peligrosa como las otras, pero tampoco ayuda.
¿El vinagre con bicarbonato es peligroso?
No, pero juntos tampoco sirven de mucho: hacen espuma, se neutralizan y queda agua con un poco de sal. Por separado cada uno tiene su uso: el vinagre para la cal ligera, el bicarbonato para frotar sin rayar.
¿Y mezclar dos limpiadores normales, sin lejía?
Tampoco. Aunque la mayoría no suelten gas, no sabes qué lleva cada uno y se pueden anular entre ellos. Y dos desatascadores distintos, nunca: pueden reaccionar con fuerza dentro de la tubería.
¿Cuánto hay que ventilar si he mezclado sin querer?
Hasta que no quede olor, y sin estar dentro mientras tanto: puerta cerrada, ventana abierta y tú en otra habitación. Y si esa noche te falta el aire, a urgencias, aunque por la tarde estuvieras bien.
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