¿Te pasa?
Marca lo que sea tuyo y te decimos qué dice de ti.
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Qué dice
Lo que queda en el suelo acaba en su boca: sin lejía, amoniaco ni aerosoles, y los productos en alto y cerrados.
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Qué dice
Suelo, trona y juguetes con agua y jabón y bien aclarados; lo que se esteriliza lo dice el pediatra.
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Qué dice
Suele ser el detergente que se queda en la ropa: uno suave, sin suavizante, y un aclarado más.
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Qué dice
Su cuarto ventilado cada día, sin humo ni ambientador, y un filtro de alta eficacia donde duerme.
Tu casa con bebé pide menos producto y más agua y jabón, y el aire y el agua mirados aparte. La guía lo ordena en cuatro pasos.
Una sola señal dice poco: lee la guía entera y verás si es lo tuyo.
01Lo que no puede haber en una casa con un bebé
Un bebé explora la casa con las manos y con la boca: gatea, se agarra a todo y se lo lleva a la boca. Lo que queda en el suelo y en los muebles acaba dentro. La lejía y el amoniaco irritan su piel y sus vías respiratorias, que son mucho más finas que las nuestras; los aerosoles, ambientadores y velas perfumadas le llenan el aire de lo que no debería respirar; y los limpiadores con perfume fuerte dejan residuo en lo que va a chupar.
Y lo que más accidentes causa no es limpiar con ellos, es dónde se guardan: en alto, con cierre, y siempre en su envase original. Un limpiador pasado a una botella de agua es la intoxicación más común en niños pequeños. Nunca se mezclan dos productos: la mezcla de lejía con amoniaco o con un limpiador ácido suelta un gas que hace daño a cualquiera, y a un bebé mucho más.
02El suelo, la trona y lo que chupa
El suelo donde gatea se friega con un limpiador suave y diluido, que no deje residuo, o solo con agua caliente: no hace falta más. La trona, con un paño húmedo después de cada comida y agua y jabón una vez al día. Los juguetes, con agua y jabón y bien aclarados, los de plástico a mano y los de tela a la lavadora; cuando hay un virus en casa, se lavan más a menudo, no con más producto.
Chupetes y biberones: agua caliente y jabón, con cepillo, después de cada uso. Esterilizarlos los primeros meses, y hasta cuándo, lo dice el pediatra: es lo que manda, no la publicidad.
- Suelo: limpiador suave diluido o agua caliente.
- Trona: paño húmedo tras cada comida.
- Juguetes: agua y jabón, y aclarar bien.
- Chupetes y biberones: cepillo, agua caliente y jabón.
Un bebé prueba la casa con la boca. Que lo que encuentre sea agua y jabón.
03Su ropa y su agua
La piel de un bebé es más fina y se irrita con lo que a un adulto no le hace nada. Su ropa se lava con un detergente suave, sin perfume fuerte y sin suavizante los primeros meses, a 40 grados, y con un aclarado más: lo que pica no suele ser la ropa, es el detergente que se quedó en ella. Y la ropa nueva se lava antes de estrenarla: viene con los restos del tinte y del almacén.
El agua del biberón: en España el agua del grifo es potable salvo aviso del ayuntamiento, y el pediatra dice cuál usar y si hay que hervirla. Si sabe a cloro, o el edificio tiene tuberías viejas, un filtro en el grifo mejora el sabor y retiene lo que no tiene que estar; el filtro se cambia cuando toca, no cuando se acuerda uno.
04El aire de su cuarto
Un bebé pasa en su cuarto más horas que nadie en la casa, y respira más deprisa. Lo que más cuenta: ventilar diez minutos cada día con la ventana abierta de par en par; sin humo, ni dentro ni en el balcón con la ventana abierta —el humo del tabaco se queda en la ropa y en los muebles—; sin ambientadores ni velas; y una humedad entre el cuarenta y el sesenta por ciento, que es donde ni el moho ni los ácaros se ponen cómodos.
Si hay alergia en la familia, obras cerca o polvo que vuelve cada día, un filtro de alta eficacia en esa habitación, encendido bajo mientras duerme. Y a dormir a entre dieciocho y veintiún grados: un cuarto sobrecalentado es peor que uno fresco.
Para llevar
- Sin lejía, amoniaco, aerosoles ni ambientadores.
- Productos en alto, cerrados y en su envase; nunca mezclados.
- Suelo, trona y juguetes con agua y jabón, bien aclarados.
- Su ropa con detergente suave y un aclarado más.
- Su cuarto, ventilado, sin humo y a 18-21 grados.
Preguntas que nos hacen
¿Hay que limpiar toda la casa a fondo cada día con un bebé?
No. Limpiar con agua y jabón lo que toca y chupa, y a menudo, es lo que cuenta; lo que haya que esterilizar —chupetes, biberones, y hasta cuándo— lo dice el pediatra.
¿Puedo usar lejía para los juguetes?
Mejor no: deja residuo y olor en algo que va a la boca. Agua caliente, jabón y un buen aclarado. Si el pediatra pide más por una enfermedad en casa, sigue lo que diga y aclara mucho.
¿Es mejor el agua embotellada para el biberón?
En España el agua del grifo es potable salvo aviso, y el pediatra dice cuál usar. Si sabe a cloro, un filtro en el grifo lo arregla sin cargar con botellas.
¿Y cuando ya anda y abre armarios?
Es cuando más cuenta dónde están los productos: en alto y con cierre, nunca bajo el fregadero a su altura. Y los cubos de fregar, vacíos: un dedo de agua basta para un susto.
¿Qué hago con el olor a pañal?
Está en el cubo y en la bolsa, no en el aire: cubo con tapa, vaciado a diario y lavado con agua caliente y un limpiador suave. Nada de ambientador en su cuarto.
El estudio de tu hogar pregunta si hay un bebé en casa, qué usas para limpiar y qué agua bebes, y el informe dice qué cambiar. Gratuito y sin compromiso.
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Todas las guías La familia de hogar
En qué nos basamos
- Las fichas técnicas y de seguridad de los productos que recomendamos: diluciones, superficies y lo que llevan.
- El Reglamento europeo de detergentes (648/2004) sobre biodegradabilidad y etiquetado.
- Las guías de consumo y de seguridad en el hogar de los organismos públicos, y lo que dicen las certificaciones de alergia cuando se citan.
- Los consejos de prevención de accidentes en casa de la Asociación Española de Pediatría: los productos de limpieza en alto, cerrados y en su envase original, y nunca mezclados.
Sin promesas sobre la salud: ante cualquier duda, tu médico o tu farmacéutico.