01Qué es y qué no
Una mascarilla es la misma idea que un sérum, concentrada en unos minutos: más cantidad de activo, en contacto más tiempo, para un efecto que se nota al quitarla. No sustituye a la rutina diaria; la remata. Y no es «un extra de domingo»: usada con constancia es lo que marca la diferencia entre semanas.
La trampa: usar cualquiera, cuando se acuerda uno, sobre la piel sin limpiar.
02Cuál para qué
Hidratante, en crema: para la piel que tira, en invierno, tras un viaje. Purificante, de arcilla: para la zona T grasa y los poros. Exfoliante: renueva la superficie y da suavidad; no en piel sensible. Iluminadora, con vitamina C: para la piel apagada, antes de un evento. Reafirmante: efecto tensor puntual. De noche: se deja puesta y trabaja mientras duermes. De lámina: hidratación intensa en quince minutos sin manchar.
Y se combinan por zonas: purificante en la frente y la nariz, hidratante en las mejillas, en la misma sesión.
- Piel seca o deshidratada: hidratante, y de noche.
- Piel grasa o mixta: purificante en la zona T; hidratante en el resto.
- Piel apagada: iluminadora o exfoliante suave.
- Antes de una ocasión: reafirmante e iluminadora.
Diez minutos con la mascarilla puesta hacen más que diez productos a medias.
03Cada cuánto y cómo
Siempre sobre la piel limpia y tonificada, con las yemas de los dedos secas, una capa que se vea, evitando ojos y labios. Se deja los minutos que diga la ficha —suelen ser entre cinco y quince—, se aclara con agua tibia y se sigue con sérum e hidratante, que ahora entran mejor.
Las de crema o gel se pueden usar tres o cuatro veces por semana, dejando un día entre cada uso; las exfoliantes y las de arcilla, menos; la de noche, una o dos noches por semana; la de lámina, cuando la piel lo pida.
04Errores que se ven mucho
Dejar secar del todo la arcilla: cuando se agrieta ya está robando agua a la piel; se aclara cuando está seca al tacto pero no cuarteada. Ponerla sobre maquillaje o piel sin limpiar: no entra nada. Exfoliar y purificar el mismo día: dos agresiones seguidas. Y no hidratar después: la mascarilla abre la puerta, la hidratante es lo que entra.
Y en piel sensible, hidratante y calmante; lo demás, con cuidado o nada.
Para llevar
- Una mascarilla por necesidad; por zonas si hace falta.
- Sobre la piel limpia, los minutos que diga, evitando ojos y labios.
- De crema: tres o cuatro veces por semana, un día entre usos.
- La arcilla no se deja cuartear.
- Después, sérum e hidratante.
Preguntas que nos hacen
¿Se puede usar mascarilla cada día?
Las hidratantes suaves, casi; las demás no: la piel necesita descansar entre usos, y por eso se deja un día en medio. Más no es mejor.
¿Antes o después del sérum?
Antes: la mascarilla va sobre la piel limpia y tonificada, y después de aclararla entran el sérum y la hidratante, que ahora se absorben mejor.
¿La mascarilla de noche se aclara?
No: se deja puesta sobre la hidratante y se aclara por la mañana. Es una capa extra que trabaja mientras la piel se renueva.
¿Las caseras de yogur o miel valen?
Hidratan un rato y no hacen daño, pero no llevan activos en concentración ni estabilidad. Para algo más que un momento agradable, una fórmula pensada para eso.
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