¿Te pasa?
Marca lo que sea tuyo y te decimos qué dice de ti.
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Qué dice
Si cocinas a diario toca cada mes: metálico al lavavajillas, y el de carbón se cambia, no se lava.
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Qué dice
Es grasa vieja quemándose: una fuente con agua caliente dentro a cien grados la ablanda antes de pasar el paño.
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Qué dice
La grasa sube con el vapor y se enfría ahí: desengrasante flojo, un minuto de espera y paño húmedo.
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Qué dice
Casi nunca hace falta, y mezclar productos es peligroso de verdad: el calor y el tiempo hacen la faena.
Tu cocina no pide productos más fuertes, pide agua caliente y rutina. La guía la pone en cuatro pasos.
Una sola señal dice poco: lee la guía entera y verás si es lo tuyo.
01¿Por qué cuesta tanto quitar la grasa de la cocina?
Al freír o al asar, parte de la grasa se evapora y viaja con el vapor por toda la cocina. Al tocar una superficie más fría se condensa y se deposita en capas finísimas. Con el tiempo esas capas se oxidan y se vuelven pegajosas y amarillentas: la costra de dos años no es más grasa, es grasa vieja y agarrada.
Se quita con dos cosas, y ninguna es fuerza: calor y un desengrasante suave, que es un producto alcalino que rompe la grasa y deja que el agua se la lleve. Frotar en seco no la quita, la extiende. Aplicar, esperar y pasar el paño: el tiempo hace el trabajo que quieres hacer con el codo.
02¿Cada cuánto se limpia el filtro de la campana?
El filtro metálico, una vez al mes si cocinas a diario, y cada dos o tres si cocinas poco. Se saca, y va al lavavajillas en el programa más caliente y sin platos, o a remojo veinte minutos en el fregadero con agua muy caliente y desengrasante. Sale solo: no hay que rascar.
Si la campana es de las que recirculan el aire, lleva además un filtro de carbón, que no se lava: se cambia, cada seis meses o cuando lo diga el fabricante. Un filtro saturado no aspira, y toda esa grasa se queda en tu cocina en vez de irse. Y un gesto que ahorra media limpieza: encender la campana al empezar a cocinar y dejarla unos minutos después de apagar el fuego.
- Filtro metálico: al lavavajillas una vez al mes.
- Filtro de carbón: no se lava, se cambia cada seis meses.
- La carcasa, con un paño y desengrasante diluido.
- Campana encendida al empezar y unos minutos al acabar.
La grasa de hoy se quita con un paño. La de un año, con paciencia.
03¿Cómo se limpia el horno sin productos fuertes?
Con vapor. Metes una fuente con agua caliente dentro, pones el horno a unos cien grados veinte o treinta minutos y apagas. El vapor ablanda todo lo pegado. Cuando se pueda meter la mano sin quemarse, pasas un paño con desengrasante diluido y sale casi todo; los rincones, con un cepillo blando.
La bandeja y las rejillas, a remojo en agua muy caliente con desengrasante mientras tanto. El cristal de la puerta, con el mismo producto y un paño, nunca con estropajo metálico, que raya el cristal y el esmalte del interior. Y si tu horno tiene programa de pirólisis, ese programa hace la faena solo: saca antes las guías y las bandejas y ventila la cocina mientras dura.
04¿Qué no se mezcla nunca y cada cuánto se limpia cada cosa?
No se mezclan productos de limpieza, jamás. Lejía con amoniaco, o lejía con un limpiador ácido, suelta un gas que hace daño de verdad, y una cocina pequeña con la campana apagada es el peor sitio para descubrirlo. Guantes, ventana abierta y campana encendida mientras limpias, aunque el producto sea suave.
Y una rutina que evita las limpiezas heroicas: encimera y fogones cada día con agua caliente y multiusos mientras aún están tibios; la campana por fuera cada semana; el filtro cada mes; el horno cada dos o tres meses, o antes si humea; y los azulejos y el techo, dos veces al año. La grasa reciente sale con un paño; la de un año, no.
Para llevar
- Agua caliente y desengrasante suave: el calor hace media faena.
- Aplicar, esperar unos minutos y pasar el paño; no frotar en seco.
- Filtro metálico al lavavajillas una vez al mes.
- Horno con vapor: fuente con agua, cien grados y paño después.
- No mezcles productos y ventila mientras limpias.
Preguntas que nos hacen
¿Sirve el bicarbonato para limpiar el horno?
Ayuda: en pasta con agua, dejándolo actuar unas horas, arrastra lo pegado sin rayar. Es lento y hay que aclarar mucho, así que suele ir mejor como refuerzo del vapor que como método único.
¿Puedo meter el filtro de la campana con los platos?
Mejor no: suelta mucha grasa y ensucia la vajilla. Va solo, en el programa más caliente, y si está muy cargado conviene un remojo previo en el fregadero.
¿Cómo quito la grasa pegajosa de los muebles altos?
Con desengrasante diluido flojo y un paño de microfibra húmedo, dejándolo actuar un minuto antes de pasar. En madera o laca, siempre poca agua, prueba primero en una esquina escondida y secado inmediato.
¿Un horno pirolítico hay que limpiarlo igual?
La pirólisis se ocupa del interior, pero antes hay que sacar guías y bandejas y después recoger la ceniza con un paño húmedo. El cristal y la junta de la puerta se limpian a mano.
¿Y la freidora de aire?
Cesta y bandeja a mano con agua caliente y desengrasante nada más enfriarse, y la resistencia con un paño húmedo y bien escurrido, siempre desenchufada. Es cuando está tibia cuando sale sin esfuerzo.
¿Cada cuánto se limpian los azulejos y el techo de la cocina?
Dos veces al año basta si la campana funciona y se usa. Si el techo está amarillento o los azulejos pegajosos antes de eso, casi siempre es que el filtro lleva meses sin lavarse.
El estudio de tu hogar pregunta cómo es tu cocina y qué usas para la grasa, y el informe dice con qué limpiar cada cosa y cada cuánto. Gratuito y sin compromiso.
Empezar mi estudioGracias, ya lo tenemos apuntado.
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En qué nos basamos
- Las fichas técnicas y de seguridad de los productos que recomendamos: diluciones, superficies y lo que llevan.
- El Reglamento europeo de detergentes (648/2004) sobre biodegradabilidad y etiquetado.
- Las guías de consumo y de seguridad en el hogar de los organismos públicos, y lo que dicen las certificaciones de alergia cuando se citan.
- Los consejos de higiene en la cocina doméstica de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, y el aviso del Instituto Nacional de Toxicología de no mezclar nunca lejía con amoniaco ni con limpiadores ácidos.
Sin promesas sobre la salud: ante cualquier duda, tu médico o tu farmacéutico.