Un centro de estética
Faciales, corporales, aparatología. Lo que usas en cabina y lo que recomiendas para casa pueden dejar margen en tu caja, no en la de otros.
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Sale de tu cabina con la piel perfecta y esa misma semana compra la crema en la perfumería del centro comercial, que no le ha tocado la cara nunca. Tú pones el criterio; la venta se la lleva otro. Puede salir de tu centro: alta gama para tratar en cabina y para que se lleve a casa, sin montar una tienda y sin llenar el almacén.
Esto encaja si tienes
Faciales, corporales, aparatología. Lo que usas en cabina y lo que recomiendas para casa pueden dejar margen en tu caja, no en la de otros.
El tratamiento termina y la clienta pregunta qué llevarse. La respuesta puede estar en tu propia vitrina.
Sin local no hay vitrina, pero hay confianza, que vende más. El producto para casa es tu segundo ingreso.
Cada silla es un mostrador pequeño. Limpieza facial, cuidado de manos, después del afeitado: producto que se vende junto al servicio.
Cómo funciona
Nos cuentas cómo es tu centro y te hacemos una demostración sobre tu piel o la de tu equipo, o te dejamos muestras. En cosmética, sentirlo vale más que cualquier lista de ingredientes.
Es decir: compras a precio de distribuidora y vendes con tu margen; nadie te pide que traigas a nadie. El alta tiene un coste pequeño que te decimos antes de nada, no al final.
La que encaje con tu cabina —facial suele ser la natural— y creces con lo que rote. Con formación de producto y alguien detrás que ya lo ha hecho.
Esto es para ti si…
No es para ti si…
Qué te llevas
Dos cosas. El margen de lo que uses en cabina y de lo que tu clienta se lleve a casa. Y una clienta que te compra a ti lo que hoy compra en la perfumería, porque tú le has visto la piel y la perfumería no.
No te vamos a poner aquí una cifra que no sea la tuya. Lo que hacemos es sentarnos contigo con la lista de precios de distribuidora, la de venta y tu volumen: cuántas clientas pasan por cabina al mes y qué se llevan hoy. Con eso sale tu número, delante, antes de darte de alta.
Lo que suelen preguntarnos
No. Esto es compatible con lo que ya usas: muchas empiezan con una línea para una parte de la cabina o solo con la venta para casa, y crecen según les rinda.
No. Sin lote inicial ni pedido mínimo ni permanencia: se pide lo que se usa o se vende. El alta tiene un coste pequeño que te decimos antes de nada, no al final.
Que compras a precio de distribuidora y vendes con tu margen, como con cualquier proveedor. Nadie te pide que traigas a nadie ni que hagas otra cosa que atender a tus clientas. Y lo dejas cuando quieras.
El margen entre el precio de distribuidora y el de venta, en lo que uses en cabina y en lo que tu clienta se lleve a casa. No te ponemos aquí una cifra que no sea la tuya: la cuenta se hace contigo, con las dos listas de precios y tu volumen delante, antes de darte de alta.
Más de cincuenta años, laboratorios propios y cientos de patentes en cosmética. Se trae la ficha de cada línea y una demostración para que lo juzgues sobre tu propia piel, que es como se juzga la cosmética.
Lo dejas, sin más. Sin stock obligatorio ni permanencia, dejarlo cuesta lo mismo que empezar: nada.
Hablemos
Cuántas cabinas, qué tratamientos hacéis, qué marcas trabajáis. Y marca abajo si prefieres una demostración en tu centro o muestras para probar con calma. Sin compromiso.
Te responde Virginia Bachiller Carrasco
¿Y si no tienes centro?
Si has llegado aquí buscando qué ponerte tú, lo tuyo es el Estudio de Cuidado Personal: unas preguntas sobre tu cara, tu cuerpo y tu cabello, y una rutina hecha para tu piel. Gratis, como siempre.