Se pierde el consejo
Le explicas cómo mantenerlo con los años. Compra lo que había en el estante.
Para estudios de tatuaje, piercing y micropigmentación
No hablamos de los primeros días: esos son tuyos. Hablamos de después, cuando ya ha cicatrizado y lo que decide cómo se ve tu pieza a los cinco años es la piel seca y el sol. Ese cuidado lo recomiendas tú y lo vende otro. Puede salir de tu mostrador, y lo pruebas tú antes de recomendar nada.
El hueco
Le explicas cómo mantenerlo con los años. Compra lo que había en el estante.
Un color que se apaga en dos veranos lleva tu nombre detrás, no el de la crema.
La recomendación es tuya. La venta se la lleva quien no ha tocado esa piel. Con los piercings, igual.
Lo primero
En este oficio se trabaja con el nombre de uno, y ese nombre no se presta. Así que el orden es al revés de lo habitual: primero los pruebas tú y quien trabaje contigo, en vuestra propia piel y el tiempo que haga falta.
Lo que llega es lo que recomendarías: la hidratante y el protector solar. Cuánto tarda y si tiene algún coste te lo decimos por escrito antes de mandar nada, para que no haya sorpresas. Si no os convence, ahí se acaba y no ha pasado nada.
De qué hablamos
Ahí es donde entramos, y solo ahí. Lo que decide cómo se ve una pieza a los cinco años no es la primera semana: es lo que esa persona haga con su piel el resto del tiempo.
Una piel seca apaga el color. Es lo que más se nota con los meses y lo que menos se cuida.
El sol es lo que más se lleva por delante un trabajo bien hecho. Y es lo que menos se usa.
Limpieza e hidratación del día a día, en la piel tatuada y en el resto.
¿Y mi cliente va a pagar esto en vez de la crema de la farmacia? Puede que no sea lo más barato del estante, y no te vamos a decir lo contrario. Lo que sí hacemos es enseñarte la cuenta antes de que recomiendes nada: cuánto cunde un bote, cuánto sale al mes y con qué se compara. Con eso delante decides tú si se lo ofreces.
No tenemos antibióticos, ni cicatrizantes, ni nada para una herida abierta, y no lo vamos a decir para vender más. Los primeros días son tuyos y de lo que tú indiques.
Y ya que estamos
Suelos, superficies, la camilla, las sábanas, la ropa de trabajo, el mostrador, los cristales, el aseo, el jabón de manos. Es un gasto fijo que sale todos los meses de tu caja y que hoy va entero a una cadena. Puede pasar por tu propia cuenta.
Es lo que respiráis vosotros ocho horas al día, y quien está tumbado en la camilla, dos.
Concentrados: se diluyen en agua y una botella cunde lo que varias de las de siempre.
La colada del estudio y lo que se cambia entre sesión y sesión, con lo mismo.
Esto es la limpieza de todos los días. No sustituye a los desinfectantes con registro que te pide tu protocolo, ni al material de un solo uso, ni al esterilizado: eso es otra cosa y sigue siendo tuya.
Cómo funciona
Nos cuentas cómo es tu estudio, te mandamos la prueba y la usáis el tiempo que queráis. Si no convence, se acaba aquí.
A tu nombre, sin cuota, sin pedido mínimo y sin permanencia. Cómo compra tu cliente —si se lo vendes del mostrador o lo pide él y queda asociado a ti— y de dónde sale tu margen te lo explicamos con la cuenta delante en la primera conversación, no en una página web.
Empiezas por lo que ya recomiendas al terminar cada pieza, y con alguien detrás que ya lo ha hecho en su negocio.
Si quieres, y solo si quieres
Sabes qué estudios hay en tu ciudad, con quién coincides en las convenciones y quién acaba de montar cabina. Si a ti te encaja, puedes traerlos. Cada estudio que entre por ti abre su cuenta a su nombre y trabaja por su cuenta: no eres el jefe de nadie ni le llevas la caja. Pero lo que haga cuenta también para ti.
Cuánto sale de ahí depende de cuántos entren y de lo que haga cada uno. Cualquier cifra que te dijéramos ahora sería inventada, y no vamos a hacer eso. Y si esta parte no te interesa, se queda en tu estudio y ya está.
Esto es para ti si…
No es para ti si…
Lo que suelen preguntarnos
Puede que no sea lo más barato del estante, y no te vamos a decir lo contrario. Lo que sí hacemos es enseñarte la cuenta antes de que recomiendes nada: cuánto cunde un bote, cuánto sale al mes y con qué se compara. Con eso delante decides tú si se lo ofreces, y a quién.
Lo que recomendarías: la hidratante y el protector solar, para ti y para quien trabaje contigo. Cuánto tarda y si tiene algún coste te lo decimos por escrito antes de mandar nada, para que no haya sorpresas.
No. No tenemos antibióticos, ni cicatrizantes, ni nada para una herida abierta, y no lo vamos a decir para vender más. La cicatrización es tuya y de lo que tú indiques. Lo nuestro empieza **cuando ya ha cicatrizado**: hidratar la piel y protegerla del sol, que es lo que hace que un trabajo tuyo siga viéndose bien dentro de cinco años.
No hace falta. Si prefieres tener unidades en el mostrador para quien sale de la sesión, puedes tenerlas, y es lo que hacen muchos estudios; pero no es obligatorio ni hay que comprar nada por adelantado.
Es lo que te vamos a pedir. Nadie recomienda con la boca pequeña algo que no ha usado, y menos alguien que se juega su nombre en cada trabajo. Primero los pruebas tú y tu gente; si no os convence, ahí se acaba.
Va aparte de tu material y de tus tintas: es el cuidado de la piel de quien sale por la puerta. Tú sigues decidiendo qué recomiendas y a quién.
No. Los desinfectantes con registro, el material de un solo uso y el esterilizado siguen siendo los tuyos y no los tocamos. Lo que entra aquí es la limpieza de todos los días y sin tóxicos: suelos, superficies, la camilla, las sábanas, la ropa de trabajo, los cristales, el aseo y el jabón de manos. Es un gasto fijo que ya sale de tu caja cada mes y que puede pasar por tu propia cuenta.
Depende de cuánta gente pase por tu estudio, de cuántos sigan la recomendación y de si traes a otros estudios o no. Con tus números en la mano hacemos el cálculo juntos; sin ellos, cualquier cifra sería inventada.
No. Cada estudio abre su cuenta a su nombre, trabaja por su cuenta y decide qué hace: tú no le llevas la caja ni le dices lo que tiene que vender. Lo que sí pasa es que lo que haga cuenta también para ti. Y si esa parte no te interesa, no la usas: se puede quedar en el cuidado de la piel y la limpieza de tu propio estudio.
No hay cuota, ni pedido mínimo, ni permanencia. Se empieza y se deja cuando se quiera.
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La prueba
Cuántos trabajáis y qué recomendáis ahora al terminar. Te decimos si encaja en tu estudio y, si encaja, qué te llega, cuánto tarda y si cuesta algo, antes de mandar nada. Y si no encaja, te lo decimos también.
Te responde Adela Torres